martes, 9 de febrero de 2010

LA CRISIS. ¿ECONÓMICA O DE VALORES HUMANOS?


Joserra Trebiño. Su diagnóstico de nuestra sociedad globalizada y la nueva pobreza

“Pienso que la crisis actual se genera por el disparate de la especulación financiera que, en el fondo, persigue el mayor beneficio posible sin pensar en las personas en absoluto. Por tanto, haciendo un análisis crítico de la realidad social que vivimos, esta crisis desvela una crisis más profunda es decir, esta crisis es una crisis más profunda y latente, siendo una crisis antropológica, cultural y de valores. Además, dicha crisis afecta a un modelo de sociedad y un modelo de persona, tocando el verdadero centro neurálgico de la vida humana y de la realidad social.”
“En esta nueva realidad social, la persona y la ética ha quedado relegada a un segundo plano. Si la persona no está en el centro de la política y de la economía, ésta se convierte, meramente, en una lucha por el poder. Por otro lado, en esta nueva sociedad, el pensamiento único, la razón instrumental y la mercantilización de todo son los elementos que triunfan. Nuestro gran reto es empezar a recuperar otra serie de valores. ¿Cómo? Bien, pues estableciendo diferentes niveles y teniendo esperanza en las pequeñas cosas, y creo que otra sociedad es posible."
“Para conseguir dicho propósito, tenemos que tener totalmente claro que nada se va a construir de espaldas a la realidad social y sin la complicidad de los ciudadanos, especialmente la de aquellos que son las víctimas de esta nueva realidad, siendo desde esta realidad, donde podemos realizar una verdadera lectura de los acontecimientos. Creo que la información y la comunicación desde la cercanía es un medio inmejorable para sentir la realidad humana”.
“El reto que tenemos delante es crear y transmitir a los demás el cambio de valores con el día a día y el paso a paso, uniendo voluntades de personas que viven insatisfechas con este tipo de sociedad y siendo para todos ellos -y su conciencia- un revulsivo para despertar y dinamizar dicha conciencia. Es importante ubicarse ante la crisis desde la cercanía, empatía y la solidaridad para abrir la puerta del sufrimiento ajeno, porque lo que no entra por el corazón, no existe. Para ello, debemos detenernos y mirar, viviendo el principio de compasión, y que nuestra conciencia se remueva. Es importante intentar hacer de la dificultad de la crisis, una oportunidad, transformándose éste en uno de los mayores logros de las personas.”
“Por último, y en esta sociedad de la abundancia, existen muchas personas aquejadas de depresión -la enfermedad del espíritu y del alma- afectando al conjunto de la persona, ocultando vidas desgraciadas. Creo que las personas somos los responsables de las estructuras, así como de cambiar las mismas, y es menester que las personas cambiemos, pues las personas somos estructuras en pequeño.”