
Desde hace muchos años la andadura de Academia Elizalde ha estado y sigue estando vinculada al barrio de Egia. Desde nuestros comienzos, en la Avda Ametzagaña 29, hasta nuestra actual ubicación en Duque de Mandas, 38-44, resulta muy difícil separar la Academia, del barrio, y además esperamos que por mucho tiempo más, siga esta simbiosis, puesto que nuestras raíces siempre estarán en el barrio y en las buenas gentes del mismo.
Nuestros comienzos, como todos los comienzos, fueron lentos pero nunca duros, porque la gente del barrio siempre nos dió ese cariño que solo los de Egia saben transmitir.
Nuestra oferta educativa empezó siendo la que el barrio demandaba y así ha seguido siendo. Empezamos reforzando a los niños en las materias que presentaban más dificultades para ellos y terminamos dando clase a universitarios.
Hoy en día en nuestra Academia tenemos niños, adolescentes y universitarios. Sin embargo, el espíritu que impregna todo nuestro trabajo es el mismo que teníamos en Ametzagaña, es decir, vocación de servicio, cariño por lo que hacemos y un convencimiento pleno de que el futuro requiere preparación, espíritu de sacrificio y ganas de hacer cosas y de hacerlas bien.
Por eso seguimos aquí para colaborar con los padres, los colegios y sobre todo con nuestros alumnos, para sacar lo mejor de cada uno, aunque a veces eso implique "pequeñas" discrepancias en la forma de actuar y de hacerlo. La evolución de la sociedad también nos afecta, y por eso hoy en día además de seguir dando clases de todas las asignaturas y de todos los niveles, tenemos que hacer un trabajo adicional, que además hacemos gustosamente, y que no es otro que ser el sicólogo-asesor tanto de padres como de los propios alumnos, ya que muchas veces los puntos de encuentro de la familia se produ
cen a través de la Academia y eso nos gratifica mucho porque, como decía antes, una de nuestras características es la vocación de servicio. La sociedad actual proporciona a veces una no deseada lejanía familiar y nosotros, evidentemente sin usurpar ese papel a la propia familia, somos un poco el nexo que necesitan muchos jóvenes. Como véis, seguimos como siempre con nuestros defectos, que los tenemos, pero no los vamos a decir porque esos ya los véis, pero con tantas ganas como al principio, de mejorar, de hacerlo bien, en definitiva de dar a Egia el servicio que se merece y que no es otro que el de una Academia de calidad. Recordad que estamos aquí por vosotros y para vosotros.
