jueves, 12 de noviembre de 2009

Es momento de visitar el GINKGO


Joseba Gurutz de Vicente • PARKEA BIZIRIK

El GINKGO, se encuentra en la pradera superior del Parque, junto a un olmo temblón y varios tilos, de gran porte.
A finales de noviembre el ginkgo cambia su aspecto y lo hace exhibiendo colores y tonalidades de extraordinaria belleza. Las hojas viran de verde a amarillo resplandeciente para convertirse en el centro de admiración de todo su entorno. Este estadio se prolonga aproximadamente durante una semana o diez días. Desde hace varias décadas y durante estas fechas personas de diferentes edades y procedencias se acercan a observarlo y fotografiarlo.
Su majestuosidad se incrementa al atardecer. Los rayos horizontales de Poniente enfocan certeros al árbol centenario y parecen convertirlo en un ser mágico. Brilla. Su energía provoca que la gente se pare y lo observe en silencio durante minutos. Irradia paz y recogimiento.
Días más tarde, las hojas tapizan el suelo y conforman una alfombra dorada alrededor de un amplio perímetro del suelo. El ginkgo descansa así hasta primavera.
El ginkgo del Parque fue plantado por el jardinero del duque de Mandas a partir de 1863. Es una especie de crecimiento lento. Puebla la tierra desde hace 200 millones de años y se le considera un fósil viviente. Esta especie ha conocido y sobrevivido a los enormes dinosaurios, cambios geológicos, climáticos y adversidades descomunales. Sus congéneres se extinguieron hace millones de años y sólo quedan restos de sus fósiles.
En estado silvestre se encuentra en la provincia china de Zhejiang desde los 300 a los 1.100 m de altitud.
El ser humano lo planta en los parques y avenidas del Planeta como árbol ornamental.
El ginkgo es uno de los árboles más representativos de nuestro Parque Histórico y forma parte del patrimonio colectivo de los Egiatarras desde el S. XIX.