miércoles, 24 de octubre de 2007

El entrenamiento de los Políticos

Los problemas, son como el agua para las plantas, sin ellos no se puede crecer. Mientras más problemas enfrentemos y superemos, con más seguridad vivimos. Pobre de aquella persona que no ha tenido más contratiempo que ir de su casa al trabajo y de éste, a casa. No está preparada para sortear con habilidad las vicisitudes de la vida.
Nos pasamos toda una vida preparándonos para un evento aún ignoto, como el gato que juega una y otra vez con una bolita rodando por el suelo o saltando sobre el ovillo de lana de la abuela tejiendo, para un día, cazar de veras un ratón.
Podríamos decir sin temor a equivocarnos, afortunado quien problemas tenga.
La preparación, el ejercicio diario sería lo deseable y exigible cuanto menos, a nuestra clase dirigente que no ha sabido resolver los problemas que se arrastran desde siglos unos, más recientes otros.
Conflictos bélicos, territoriales, sociales, económicos e incluso religiosos en éste, cada día más breve planeta, en los cuatro puntos cardinales que son tres, norte y sur.
Nuestros cargos públicos y dirigentes no se quejarán por falta de “entrenamiento”, que problemas tenemos y de todos los tipos y de todas las épocas.
Muy pocos serán los problemas resueltos, siguiendo la premisa inicial, pues en la práctica nos demuestran día a día una falta de “entrenamiento” y sí, ganas de soslayar el conflicto, mientras éstos -los problemas- se acumulan siendo su solución practicamente imposible.
No si al final tendrá razón el político aquel que dijo un día, que habrá que exigir algo más que el Documento Nacional de Identidad, para ocupar un cargo de responsabilidad de gobierno.